domingo, 4 de septiembre de 2011

El pacto...


Corro por las escaleras del edificio dejando atrás, en la morgue, el cadáver de mi novia. El asesino me plantó una "admirable" trampa que no solo acabó con mi coartada ante la justicia, sino, con el amor de mi vida...
Logré librarme de la policía en medio del juicio, justo cuando el juez dictó la sentencia en mi contra... "LA MUERTE", pues me encontraron con ella en mis brazos mientras arrancaba el cuchillo de su pecho.
Sigo corriendo por las escaleras del juzgado, y al llegar arriba me doy cuenta que, en mi desesperación elegí el camino equivocado.
No, no me entregaré, pero que hago...
En ese momento aparece tras de mi una sombra que me llama por mi nombre. ¡EL ASESINO!, se ríe de mi. De pronto sus ojos brillan rojo, corro hacia el y arremeto con toda mi ira contra su escuálido cuerpo, pero extrañamente pasé a través de el, y seguí de largo en caída libre 23 pisos.
Mientras bajaba pensaba, por lo menos me libre de los policías, pero no sabía lo que decía, pues pasé del piso y no sentía e choque contra el pavimento.
Mi cuerpo quedó en la superficie como un cascarón vacío, mientras yo seguía bajando, sintiendo el roce de las piedras en mi cara.
Al fin toqué suelo. El calor era insoportable y tras una jaula... la vi.
Era ella, y en mi desesperación corrí hasta la jaula, pero fue imposible tocarla, pues los barrotes estaban casi al rojo.
El personaje misterioso apareció nuevamente tras de mi, me tomó de un hombro y me lanzó lejos, entre risas y carcajadas.
Me dijo que ella cumplía una condena, que su alma estaría prisionera ahí por la eternidad, pues ella se la entregó en penitencia, a cambio de la vida de alguien más. Me señaló con el dedo y se largó a reír. Yo debía morir en un accidente de transito años atrás.
Su muerte no fue asesinato, sino solo un ardid de este personaje para tomar su alma, y lamentablemente yo estuve en el lugar equivocado en el momento equivocado.
Le propuse un trato. Yo le serviría por la eternidad si la dejaba libre, le ofrecía, más que un prisionero, un sirviente, que le era más útil.
Me dijo que estaba de acuerdo, pero más que un sirviente quería que un ser maldito viviera entre los vivos, viviría por la eternidad alimentándome de ellos y contagiándoles mi condena, viviendo solo de noche...
Acepté el trato, me mostró una mesa que no había notado antes (o tal ves ni siquiera estaba ahí antes) y me hizo firmar unos papeles. Leí el contrato con detenimiento, lo firmé y de inmediato desapareció el alma de mi amada de dicha jaula.
Desperté en mi cama como si nada hubiese pasado, eran las 22:00 y ella estaba a mi lado, fue solo un mal sueño.
Fui al baño a mojarme la cara, sumerjo la cara en el lavamanos y al levantarme veo el espejo.
¡QUE PASA!, no estoy, donde está mi reflejo.
De pronto ella aparece a mi lado aterrada. Podía ver a través de ella.
Estábamos condenados, ella aún debía cumplir su condena, y debía penar en la tierra.
Por mi parte obtuve vida eterna, no podría saciar mi sed, mi hambre, si no era a costa de la vida de los demás. Me producía placer la muerte y sentir la sangre fluir por las venas de los mortales, mientras salía por su cuello a mi boca.
Me convertí en vampiro...

1 comentario:

  1. Holis Enrique,me encanto esta historia.
    ¿Es un cuento corto o continuara? Me gustaria saber como continua la vida del vampiro y del alma de su novia.Espero tu respuesta. Bss querido nos vemos prontito

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