Corro por las escaleras del edificio dejando
atrás, en la morgue, el cadáver de mi novia. El asesino me plantó una
"admirable" trampa que no solo acabó con mi coartada ante la
justicia, sino, con el amor de mi vida...
Logré librarme de la policía en medio del
juicio, justo cuando el juez dictó la sentencia en mi contra... "LA
MUERTE", pues me encontraron con ella en mis brazos mientras arrancaba el
cuchillo de su pecho.
Sigo corriendo por las escaleras del juzgado,
y al llegar arriba me doy cuenta que, en mi desesperación elegí el camino
equivocado.
No, no me entregaré, pero que hago...
En ese momento aparece tras de mi una sombra
que me llama por mi nombre. ¡EL ASESINO!, se ríe de mi. De pronto sus ojos
brillan rojo, corro hacia el y arremeto con toda mi ira contra su escuálido
cuerpo, pero extrañamente pasé a través de el, y seguí de largo en caída libre
23 pisos.
Mientras bajaba pensaba, por lo menos me
libre de los policías, pero no sabía lo que decía, pues pasé del piso y no
sentía e choque contra el pavimento.
Mi cuerpo quedó en la superficie como un
cascarón vacío, mientras yo seguía bajando, sintiendo el roce de las piedras en
mi cara.
Al fin toqué suelo. El calor era insoportable
y tras una jaula... la vi.
Era ella, y en mi desesperación corrí hasta
la jaula, pero fue imposible tocarla, pues los barrotes estaban casi al rojo.
El personaje misterioso apareció nuevamente
tras de mi, me tomó de un hombro y me lanzó lejos, entre risas y carcajadas.
Me dijo que ella cumplía una condena, que su
alma estaría prisionera ahí por la eternidad, pues ella se la entregó en
penitencia, a cambio de la vida de alguien más. Me señaló con el dedo y se
largó a reír. Yo debía morir en un accidente de transito años atrás.
Su muerte no fue asesinato, sino solo un
ardid de este personaje para tomar su alma, y lamentablemente yo estuve en el
lugar equivocado en el momento equivocado.
Le propuse un trato. Yo le serviría por la
eternidad si la dejaba libre, le ofrecía, más que un prisionero, un sirviente,
que le era más útil.
Me dijo que estaba de acuerdo, pero más que
un sirviente quería que un ser maldito viviera entre los vivos, viviría por la
eternidad alimentándome de ellos y contagiándoles mi condena, viviendo solo de
noche...
Acepté el trato, me mostró una mesa que no
había notado antes (o tal ves ni siquiera estaba ahí antes) y me hizo firmar
unos papeles. Leí el contrato con detenimiento, lo firmé y de inmediato
desapareció el alma de mi amada de dicha jaula.
Desperté en mi cama como si nada hubiese
pasado, eran las 22:00 y ella estaba a mi lado, fue solo un mal sueño.
Fui al baño a mojarme la cara, sumerjo la
cara en el lavamanos y al levantarme veo el espejo.
¡QUE PASA!, no estoy, donde está mi reflejo.
De pronto ella aparece a mi lado aterrada.
Podía ver a través de ella.
Estábamos condenados, ella aún debía cumplir
su condena, y debía penar en la tierra.
Por mi parte obtuve vida eterna, no podría
saciar mi sed, mi hambre, si no era a costa de la vida de los demás. Me
producía placer la muerte y sentir la sangre fluir por las venas de los
mortales, mientras salía por su cuello a mi boca.
Me convertí en vampiro...
Holis Enrique,me encanto esta historia.
ResponderEliminar¿Es un cuento corto o continuara? Me gustaria saber como continua la vida del vampiro y del alma de su novia.Espero tu respuesta. Bss querido nos vemos prontito