domingo, 27 de noviembre de 2011

Pócima de Amor

Caminaba por las frías calles de la ciudad, con la cabeza abajo y el corazón en sus manos. La gente lo miraba con asombro, pues entre sus dedos escurría la sangre, pócima concentrada de amor, del aún latente órgano. Y es que la gente que lo tiene, no suele arrancárselo de tal manera, y quienes no lo tienen simplemente no entiende el poderoso veneno que puede contener cuando el amor no se entrega, y se empieza a acumular en un solo ser. Es cual oxigeno, tan necesario es respirarlo como toxico su exceso, este amor tan puro borboteaba a través de las enormes arterias que se asoman por su parte superior.

Una amor tan hermoso que solo debía dejar alegría en el alma, y pureza en la mente. Pero estaba contenido en un ser tan orgulloso y básico como cualquier otro, quien dejó rienda suelta a sus emociones y se dejó envolver por aquella sensación tan gratificante que es el amar y ser amado, sin darse cuenta que no podría controlar tal.

Fue el primer día de primavera, tan extrañamente sombrío y frió, cuando recibió la noticia. Trató de contenerse, y en cierto modo lo hizo, pero al hallarse solo en su pobre y simple existencia, al darse cuenta de lo insignificante que era al lado de aquel imparable personaje que alguna ves fue, no pudo controlar sus emociones y explotó.

La gente lo observa, y no entiende por que aún carga ese corazón en sus manos. -¿Que piensas hacer con el?- Preguntan algunos, -Olvídalo, bótalo, vive la vida, eres joven y buen mozo encontrarás a alguien mas, deja de lado ese peso- pero como dejar una poción tan preciosa, de la cual el mundo debiera beber a diario, pues no hay arma mas poderosa que el amor. -NOOO, no puedes botarlo, bebe de el hasta el fondo, y ponlo nuevamente en su lugar, pues ese amor es correspondido y volverá- pero entiende alguno de ellos, lo amargo que se había vuelto este elixir, que de manera tan pura y concentrada mataría a cualquiera de ellos solo al contacto con sus labios, pues el dolor que se sufre al no entregarlo al ser amado es tan grande que uno ruega a los dioses ser tomado de esta miserable tierra. Ahí está cada abrazo, cada beso y cada caricia mutua realizada con el mas puro sentimiento, el cual es echo solo para aquella especial persona, por aquella una especial hechicera.

Pero no solo existe un ser amado, pues al ver el semblante de tan desarmado bufón, acudieron a el un sin numero de personajes. Personajes que el no consideraba especiales en realidad, sino meros conocidos, a los cuales asistía por el interés de aprender, o por llenarse un poco de regocijo al ver sus caras de felicidad cuando eran asistidos en sus diarios menesteres, o cotidianos problemas de vida.

Con extrañeza los miró uno a uno, quienes devolvieron una sonrisa con las manos extendidas. El les entregó tan vital órgano, y ellos bebieron de el acompañándolo en su dolor y aliviánando tan pesado corazón hasta dejarlo a la mitad.-No podemos beberlo todo, pues esta es tu lección, y tu decisión. No podemos decirte que hacer con el, pero si debemos decirte que debes seguir-

Oído esto, bebió de una ves aquel liquido y puso nuevamente corazón en su lugar...

Debía continuar, pero cargaría con ese amor en el, pues este sería ingrediente fundamental a diluir en la creación de una nueva pócima para cada uno de ellos, a quienes ahora llamaba amigos.





(Para aquellos que beben conmigo...
Para ella, quien me dio la formula.)

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