No recuerdo muy bien como fue, trataré de describirlo lo mejor posible, era una noche terrible y esto no debía pasar...
Corría el año 60', ropa nueva, pantalón y chaqueta de cuero, polera y zapatos negros, los calcetines por el contrario, blancos, es la nueva moda. Viajaba en mi Cadillac serie 62, que yo mismo mandé a arreglar, descapotable, negro con llamas naranjas en los costados y del tubo de escape escupía lenguas de fuego, mientras el motor rugía como ninguno. En la radio se escuchaba el nuevo ritmo que volvía locas a las chicas, el Rock&Roll, en la voz de Chuck Berry, ese negro era de lujo.
Voy a un brillo que tengo en el instituto, me gradúo de 6 de humanidades, y todo se irá por la ventana, pero lo que mas me importa es ella, la chica mas linda del liceo de niñas. Si, es verdad, es un par de años menor que yo, pero sé que me quiere y sé que asistirá.
Llego a un costado del establecimiento y estaciono mi carro, arreglo mi jopo con un poco de laca que saco de debajo del asiento, y lo acomodo con un peine que saco de mi bolsillo trasero.
Mientras adentro mis compañeros preparaban una sorpresa para mi que no sería muy de mi agrado, pero ellos piensan que sería el regalo perfecto para un tipo como yo. Si, tengo un pasado un poco oscuro.
Al ingresar los chicos me saludan y me abren el paso, pero yo solo me dispongo a encontrar a mi nena. En la voz de Jerry Lee Lewis, el Rock&Roll hacía vibrar hasta a los mas introvertidos y tranquilos de la clase.
Las luces bajan un poco, y el ritmo cambia por una balada. Earth ángel empieza a sonar mientras ella aparece entre la gente, con su vestido azul a lunares, su pañuelo en el cuello y su peinado de peluquería hecho especialmente... para mi.
Ella me invita a bailar, y la tomo por la cintura. ese era el momento.
Ella pensaba que no iba a poder, en ese preciso momento ella quería abandonarme en la pista y salir arrancando, pero no lo hizo, se quedó a mi lado y se acurrucó en mi pecho.
Yo por mi parte trato de darme fuerzas para atreverme, era el momento, debía besarla.
Fueron los 3 minutos mas bellos de mi vida, pero los que desperdicié de la peor manera, pues terminado el tema Carl Perkins llega para nuevamente cambiar el ritmo.
Mis amigos llegan a invitarme a una cerveza y a fumar unos cigarrillos a hurtadillas, ella me deja ir mientras ella tomaba un poco de gaseosa. Mientras yo me alejo y sin darme cuenta un tipo la invita a seguir bailando y ella acepta.
A mi por mi parte me espera una sorpresa.
Vamos a mi auto por los cigarros y las pilsener, y ahí estaba. Una nena espectacular preparada solo para mi... estos tipos conocían mis gustos, grandes caderas y pechos pronunciados que hacían que el último botón de la blusa fuera peligroso. Un error que me costaría, literalmente la vida.
Mientras mi chica, nota mi ausencia y se excusa con el tipo con quien bailaba, este no acepta la proposición e intenta acosarla, a lo que ella responde con un golpe bajo mientras corre a buscarme afuera.
Lo que sigue fue horrible. Ella me descubre literalmente "Con las manos en la masa" y queda ahí congelada. Yo noto su presencia y ella sale corriendo. Por su mente pasan en cámara lenta las escenas que acababa de ver, y su mente no da a vastos para creer lo que sucedía, mientras yo dejaba ahí a la muchacha estructural y salía al encuentro de mi amor.
corre a lo largo de unas cuantas cuadras conmigo siguiéndole los pasos. Al cruzar una avenida dos grandes faroles iluminan su lloroso rostro mientras una bosina sonaba fuerte en sus oídos. Al último instante la embisto con fuerza fuera del camino, mientras paso sobre el capó del auto.
Lo último que recuerdo es estar en el piso, luces rojas y azules anunciaban la presencia de ambulancias, su rostro está sobre mi. Le pedí perdón por todo, por hacerle ilusiones, por haberla traicionado. Me cala y me da un beso...
No sé cuantas veces he contado esto, no sé cuantas veces lo he repetido sin poder cambiar ni 1 solo detalle, ha sido mi tortura desde ese día en que las luces de las ambulancias se apagaron y su beso me hizo dormir, y soñar por la eternidad lo que había sucedido.
Era mi peso, era mi condena, era mi castigo...
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