Su cabeza llena de ideas no dejaba de dar vueltas...
Siempre pensando, siempre observando, siempre pendiente... de todo.
En las noches de insomnio, imaginaba Quijotes y dragones, el mundo real y el imaginario, problemas y soluciones. Todo venía a su cabeza en tan poco tiempo que no alcanzaba a procesarlo, muchas de esas ideas escapaban, no sin antes dejar un poco más loco al pobre hombre.
¿Será de verdad este mundo tan real?, ¿Será tan cruel?, ¿Serán de verdad santos los santos?, ¿Cómo poder arreglar esto y aquello?, ¿Cuán larga puedes extender tu vida?
A veces, sentía el poder de mover el mundo con un dedo y cambiarlo a voluntad, pero luego se sentía tan pequeño nuevamente, que simplemente se imaginaba diferentes escenarios en los cuales podría morir, de la manera más ridícula posible, solo para darle un toque de gracia a la vida, y ¿para qué luchar tanto por mantenerla si finalmente no saldrás vivo de ella?, como dice Petter Pan "La muerte, esa si sería una gran aventura".
El mundo, la luna, las estrellas y el universo daban vueltas a su alrededor, podía alcanzar cuanto quisiera solo con desearlo, pero al fin y al cabo no sería real. La monotonía lo invadía, la vida ya simplemente le parecía aburrida. No por depresión, siquiera por una pena, no encontraba motivo alguno para atentar contra su vida, nada más que por cambiar un poco la aburrida rutina, salir de lo “normal”
Se paseaba por los pasillos, llamando la atención del mundo, su extraño atuendo no cuadraba con la moda actual y constantemente era el centro de las bromas de un desquiciado mundo donde todos debían ser iguales, un mundo "normal". Y las chicas... a menudo coqueteaba con una y otra, sin más intensión que lograr una sonrisa de vuelta, aunque sea burlesca, pero siempre quedaba sin habla cuando aquella estaba frente a él, "lástima, no eres su tipo" se decía cada vez que notaba su esquiva mirada nuevamente lo evitaba. No, la que ocupara de nuevo su corazón debía ser especial y al parecer ella no era, aunque se negara a admitirlo. Pensaba, ¿qué atractivo podía tener un "bicho raro" para una chica como ella, u otra cualquiera? No buscaba más que alguien que entendiera su ser.
Su mente divagaba...su mundo era desgraciado, o mejor dicho "Sin gracia". Todo el mundo perdió la capacidad de asombro, todo el mundo consideraba que lo sabía todo, y aquello que no sabía no era importante saberlo, acostumbrados a que las cosas estuvieran echas y lo más rápido posible, acostumbrados a botar y olvidar todo aquello que les dejaba de ser útil, acostumbrados a que el mundo les sirva a antojo, “la doctrina (o cultura) de lo desechable” lo llamaba. Nada era suficiente para aquellos que lo rodeaban, finalmente existe un grupo de personas encargados de pensar por ellos, cómo facilitarles la vida por una módica suma de dinero, desde pañales que se suben solos para “facilitarles la vida a los padres”, hasta computadoras cada vez más sofisticadas diseñadas para hacer todo lo que necesitan sin moverse de su asiento, la gente ya no necesita pensar, tampoco quiere hacerlo, y cuando deben hacerlo inventan una enfermedad que evita que lo hagan… el estrés.
Pero él es el loco, aquel que busca lo sencillo, lo pequeño, lo amable, la gentileza de un saludo, la fuerza de un apretón de manos, el sonido del viento por sobre el de las maquinas, vestir lo primero que encontró en su ropero; y que generalmente antes fue de alguien más; de otra época quizás, el avance del reloj, el pensar cosas desquiciadas para variar, el caminar rápido, el caminar lento, el reír de cosas aburridas solo por reír, el salir un día despeinado, el valor de una caricia, el misterio de una mirada, la dulzura de un beso y la tibieza de una mujer.
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